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- Publicado el 30 Noviembre, 2006 por autoviaa50
Almacenado en General
Los parkings subterráneos son algo que evito compulsivamente, y tengo la certeza (sin necesidad de basarla en ninguna estadística) que el resto de conductores también los evitan. Son espacios feos, grises, inhumanos, claustrofóbicos, y, encima, caros.
Pues bien, hoy, sorprendentemente, he visitado tres parkings de una sola tacada; debe ser el día que más veces he aparcado así y, claro, al final me ha dado por pensar en ese inmenso mundo empresarial que puede ser la parkingología.
Lo reconozco, no sé absolutamente nada de parkings. Sé lo que todo el mundo: que metes el coche, lo aparcas donde buenamente puedes, te vas, y al volver pagas un cuarto de riñón y encima te cuesta encontrar tu propio coche. Y punto; poco más sé.
Bueno, sí sé algo más; sé que hay algunos que tienen más morro que otros. Como ejemplo pongo a El Corte Inglés, de quien hablaré más tarde.
Por otro lado, también me molestan bastante los parkings mal hechos, pero eso lo hablaremos también un poco más adelante.
Un aspecto que me llama poderosamente la atención es el escaso uso de nuevas tecnologías en los parkings, a pesar de las grandes comodidades que podría proporcionar tanto a usuarios como a empresarios.
Por un lado está el tema de la facturación por bloques de 30 minutos. Hace unos meses escuché anonadado a un directivo de una constructora propietaria de bastantes parkings, decir por televisión que si se facturaba en bloques de 30 minutos era porque la tecnología no les permitía hacerlo de otra forma. Increíble: el teléfono, que supone un sistema infinitamente más complejo que un simple parking, hace tiempo que se puede facturar por segundos (otra cosa es que no lo hagan), pero sin embargo los parkings no pueden con tal requisito. Indignante y vergonzoso.
Por otro lado está el tema de la gestión del parking. Hace años que Valencia, por ejemplo, informa de las plazas disponibles en cada parking de la ciudad en carteles luminosos por las calles. Sin embargo, no hay forma de que ese detalle tan simple y tan práctico para los conductores se extienda a otras ciudades.
Igualmente está el guiado del conductor dentro del parking. Lo generalizado es que, una vez dentro, el conductor dependa de su propia supervivencia para conseguir encontrar una plaza. Tecnológicamente, como hablaré más adelante, hay sistemas muy efectivos para guiarle; pero eso cuesta dinero, por lo que no se extiende.
El sistema del pago también es una cosa bastante desfasada. Los cajeros automáticos de los parkings son las máquinas menos intuitivas que conozco, y, a su vez, las que más monedas rechazan. Debe ser un requisito previo para ser máquina de parking: funcionar mal. Mientras en las autopistas de toda España el sistema Via-T permite pagar sin detener el coche, en los parkings debemos pelearnos todos los días con máquinas maleducadas. Yo espero ansioso a que algún parking implante el sistema Via-T, aunque lo dudo mucho por una simple razón: el tiempo que tardo en encontrar dónde pagar el ticket también me lo están cobrando. ¿Para qué ayudarme a reducir ese tiempo?
1 Comentario »
Continuamos con una curva muy suave y larga hacia la izquierda. A pesar de que la curva es suave, su radio varía un par de veces, hay que ir haciendo ajustes con el volante para adaptarnos a la curva.
En dirección contraria disfrutamos de un breve tramo de cuatro carriles, en los que la circunvalación de Ávila se bifurca entre los que desean seguir hacia el Sur, y los que giramos a la derecha para enfilar hacia Salamanca.
¿Alguien recuerda aquel puente de doble anchura en el que sólo estaba pintado un carril? Ahora pasamos por el mismo, pero vemos que ya están pintados los dos carriles: ya sabíamos que estaba prevista esta autovía cuando se construyó aquel puente; pero aun así nos recuerda que echamos de menos esa previsión cuando primero nos asfaltan las calles y luego abren las zanjas para meter quién-sabe-qué-tubos.Tras ese puente que nadie recuerda, hay unos doscientos metros de recta, y después un tramo largo de suave curva hacia la derecha.Seguimos en dirección Salamanca, y tras la salida hacia Cardeñosa hacemos el giro hacia la izquierda (con una ligera sensación de peligro mal señalizado) para incorporarnos al trazado original de la N-501.En dirección contraria han sido también unos 12 parpadeos para recorrer lo que antes nos costaba, por lo menos, unos 20 ó 25.
Hoy estamos de enhorabuena. En la mañana de ayer se inauguró el primer tramo de la Autovía que unirá Salamanca con Ávila, o Ávila con Salamanca. Desde hoy, ese trayecto de 100 kilómetros es un poco más breve, un poco más cómodo y, ya era hora, un poco más seguro. Durante 2,8 kilómetros tendremos la seguridad de que un mal adelantamiento nuestro o de otro no acabará con más muertos en la carretera. Aún quedan 98 kilómetros de tortura, pero hoy es día de alegrías.
El pasado día 3 de Noviembre recibimos noticias de un nuevo accidente en el PK 57,6 de la N-501. Dos personas fallecieron en el acto y otras dos en el hospital en menos de 24 horas.En estos casos, las circunstancias del accidente suelen importar bastante poco, incluso a veces resulta morboso interesarse por ello, pero en ocasiones tan trágicas, cuando nada se puede decir para consolar, hablar de los hechos a veces resulta una muestra de solidaridad con los afectados superior al simple silencio.